Sea tu luz en este día más resplandeciente que nunca

José Antonio Iniesta

Sea tu luz en este día más resplandeciente que nunca

A África, con todo mi cariño. Feliz cumpleaños.

 

 

Emocionado por tu resplandor recorro los senderos del espíritu a tu lado, comprendiendo que, en los trigales del reino de la Luz, de vez en cuando nace una amapola como tú para teñir lo que es sagrado con ese rojo de la pasión que te conmueve a cada momento.

Viene del fondo de los mares el ensueño colectivo y mágico de una miríada de seres que te llaman para que regreses una y otra vez para abrazarlos, entrando en comunión con los profundos abismos donde reina Poseidón con sus sirenas, ahora más que nunca, porque Dios se apiada de todas sus benditas criaturas.

Aquí y allá se abren puertas del misterio, visiones celestiales, que obran el prodigio de mostrarte que otro mundo es posible, que hay planos invisibles a los ojos de los mortales, múltiples dimensiones que se atraviesan con el puente arco iris de las buenas intenciones, de la espera de una vida y de tantas lágrimas derramadas por la emoción contenida.

Hay un río de esperanza llegando desde las más altas montañas para regar con sus aguas benditas esta sociedad consumida por la avaricia. Caerán, como la lluvia, promesas y más promesas, para agarrarlas a puñados: el salvoconducto adecuado para recorrer limpiamente, con el espíritu, cada una de las trincheras que el ser humano hizo para librar las más terribles de las batallas.

El alma de los bienaventurados, de los que son libres, de los que hace mucho tiempo que se quitaron la venda, atravesará las alambradas de espino con las que los más mezquinos rodearon todas las ciudades de la Tierra. Vendrán las mariposas con su vuelo de azul turquesa para recordarnos que podemos ser como ellas, siendo orugas entretenidas en conseguir la metamorfosis necesaria para alcanzar la gloria.

Sea tu luz en este día más resplandeciente que nunca, besando con el alma las aguas del mar donde nadan dos niñas inocentes convertidas en sirenas, y al mismo tiempo en el manantial eterno del mismísimo reino de los cielos. Sea tu paz la que se lleve la espuma de cada ola, para que tu armonía de ser luminoso alcance a todas las criaturas marinas, a las que vuelan por los aires de la cruz de los cuatro vientos. a las que pueblan valles y montañas.

Y que siempre queden libretas y más libretas para llenarlas con dibujos y poesías, con sueños y esperanzas, para que llegue el día de mañana en el que la felicidad se abra paso entre las calles y se desparrame por todo el vasto mundo, por todos los pueblos de la faz de la Tierra. Estaremos allí, sea donde sea que el destino nos lleve, contemplando, por fin, la ascensión de la humanidad, que de una vez por todas habrá sido liberada…      

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