Experimentando en primera persona el prodigio del kambô

José Antonio Iniesta

Experimentando en primera persona el prodigio del kambô

 

Céu do Mapiá, Brasil, selva amazónica.

28 de junio de 2004.

Estremecedora fue, e indescriptible, aunque fue narrada con todo lujo de detalles en la revista Año Cero, la gran experiencia vivida con el kambô en la Santa Casa de Salud de Céu Do Mapiá, durante mi viaje a Brasil para participar en las ceremonias de ayahuasca. Uno de tantos prodigios como viví en la selva amazónica, gracias a quien me abrió las puertas de esta comunidad del Santo Daime, Bali Hidalgo, con la compañía de Antonio Cerdán, y al amparo en su cabaña de madera y amor ilimitado de Fátima, Roberto y Xavier. Allí estaba yo con una auténtica chamana, curandera, Clara Shinobu Iura, la que atesora la sabiduría de la medicina tradicional de la floresta y conoce los secretos del kambô, el misterioso veneno de una rana, la phyllomedusa bicolor, que hace maravillas en el sistema inmunológico, como descubrí en mis propias carnes. Es uno de los grandes regalos que la selva brasileña ha ofrecido a la humanidad desde tiempos inmemoriales, por lo que viví algo que pocos seres humanos sobre la faz de la Tierra han experimentado. De ahí viene el gran secreto por el que tantas personas me preguntan, intentando saber de dónde obtengo la energía para hacer lo que parece imposible para un ser humano, día tras día, año tras año. En parte, de ahí procede el misterio…

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