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Reglas de Oro para la Vida Cotidiana. Por Omraam Mikhael Aivanhov PDF Imprimir E-mail
Caminando hacia la Luz - Cursos de Luz
Escrito por Omraam Mikhael Aivanhov   
Lunes, 20 de Febrero de 2012 02:13

CURSOS DE LUZ

REGLAS DE ORO PARA LA VIDA COTIDIANA

Por Omraam Mikhael Aivanhov

REVIVID LAS ALEGRÍAS ESPIRITUALES

Cuando conseguís encontraros bien, la cuestión está, evidentemente, en

conseguir que perdure este estado. En realidad, cuando habéis vivido un

momento de armonía, de plenitud, es como si hubierais impreso algo:

permanece en vosotros, imborrable. Entonces os preguntaréis, ¿por qué no

perdura esta sensación? ¿Por qué al instante siguiente nos sentimos inquietos,

desalentados? Porque la vida es un perpetuo desfile y los instantes se

suceden, presentándoos sin cesar nuevas impresiones ,nuevos

acontecimientos, y como no habéis estado demasiado atentos, no habéis

sabido quedaros con las mismas impresiones, os habéis dejado llevar por otras

ideas, otros sentimientos, otras actividades .con lo cual habéis perdido vuestra

paz, vuestra alegría. Pero debéis saber que las huellas de lo que habéis vivido

han quedado en alguna parte de vosotros, ordenadas como discos o bandas

magnéticas en vuestra discoteca. El día que recordéis que habéis tenido una

voz magnífica que entonaba músicas celestiales, podréis sacar ese disco,

meterlo en vuestro aparato interior, y de nuevo os sentiréis cautivados,

prendidos por el encanto: porque reviviréis lo mejor de vosotros. Tenéis que

pensar en hacerlo... Tenéis que pensar en volver a escuchar estas grabaciones

divinas.

 

Ciertamente, en la vida, nos sentimos a menudo confusos, acosados, pero

creedme, podemos, a pesar de todo, restablecer, mantener y salvaguardar

estos estados de conciencia superiores. Tenéis simplemente que

acostumbraros a vivir vigilantes, con una atención constante hacia el mundo

divino, pensando desde la mañana en hacer todos los movimientos propios de

la vida cotidiana de forma que vuestros pensamientos vayan dirigidos hacia el

Cielo.

 

Si os acostumbráis a mantener esta actitud durante todo el día, veréis que

nada conseguirá hacer os vacilar durante mucho tiempo. Naturalmente,

algunos acontecimientos pueden trastornaros, no lo niego; una mala noticia,

una enfermedad, un accidente. Pero si os habéis acostumbrado a mantener en

vosotros estados elevados, superaréis esas molestias mucho más deprisa,

porque habréis comprendido que no es a la materia, sino al espíritu, a quién

Dios ha dado la omnipotencia.

 

Guardad pues, preciosamente, y tanto tiempo como sea posible, todo lo divino

que habéis experimentado, pues cada momento que habéis vivido es eterno,

podéis volverlo a encontrar, está grabado en vosotros, nadie puede quitároslo.

PERMANECED INQUEBRANTABLES

Debéis relacionaros con los hombres, vivir con ellos, ayudarlos, amarlos, pero

cuidad de no compartir sus debilidades. Dadles algunas partículas, algunos

rayos de vuestro corazón y de vuestra alma, pero sin perder nada de vuestro

ideal, es decir, sin hacer concesiones ni transigir sobre los principios

espirituales, permaneciendo siempre honestos, rectos, bondadosos. Dando

muestras de flexibilidad, debéis permanecer sólidos e inquebrantables en

vuestras convicciones .Un verdadero servidor de Dios permanece inconmovible

en su amor y en su fe, aunque le corten en pedazos. Pero para llegar a ello,

hay que poseer los conocimiento de la Ciencia iniciática. El que se imagina que

sin estos conocimientos podrá hundirse en los torbellinos de la vida y salir

intacto, se equivoca. ¡Tantas cosas pueden seduciros, perderos,

desequilibraros! Si presumís de fuertes, sucumbiréis como los demás. Así

pues, instruíos, desarrollad vuestra voluntad, y sobre todo esforzaos para

mantener vivas en vosotros todas las verdades de la Enseñanza. Decíos: «Sé

que no podré escapar nunca a las realidades cotidianas, pero debo estar

atento, y ante cualquier cosa que ocurra, no perder mi ardor, mi entusiasmo, mi

esperanza». Agarraos a estas verdades, gracias a la meditación y a la oración

aspirad algunas bocanadas de oxígeno, y luego, ¡ os enfrentáis a la realidad!

De esta manera, sí, os volveréis verdaderamente fuertes y poderosos.

 

SABED RECONOCER SI UNA PERSONA EJERCE UNA BUENA INFLUENCIA SOBRE VOSOTROS

Con frecuencia veis a una persona y no sabéis si es positivo para vosotros

relacionaros con ella. Es muy sencillo: si sentís que esa persona os vuelve más

lúcidos, se despierta en vosotros la generosidad y la bondad, si os estimula en

el trabajo, continuad viéndola, a pesar de lo que os digan sobre ella; os

beneficia, y eso es lo importante. Pero si, por el contrario, relacionándoos con

alguien constatáis que os confunde, que no sabéis dónde estáis ,que no

experimentáis por los demás más que sentimientos de ojeriza o de

repugnancia, y que no tenéis tanto ímpetu para emprender cualquier cosa,

como teníais antes, procurad no verle más. Aunque se trate de una celebridad

o de un multimillonario, abandonadlo, porque ejerce sobre vosotros una

influencia nefasta.

 

ABRÍOS A LAS INFLUENCIAS BENÉFICAS

Cuando os maravilláis ante una flor, sentís inmediatamente que esa flor es

como alguien que os habla mediante sus colores, su forma, su perfume,

abriéndose un camino hacia vosotros a través de vuestros cuerpos sutiles, a fin

de despertar en vuestra alma la forma, el perfume, el color que le

corresponden. Lo mismo sucede con un objeto repugnante: lo sentís como una

presencia que introduce en vosotros elementos nocivos. Todo lo que os rodea

ejerce una influencia sobre vosotros, aunque no seáis conscientes de ello.

Pero, precisamente, lo importante es concienciarse de ello, con el fin de estar

atento y no exponeros, en la medida de lo posible, más que a las influencias

benéficas

.

Desde que sentís que una criatura o un objeto os influyen favorablemente

debéis abrir conscientemente vuestras puertas interiores con el fin de que esas

influencias penetren dentro de vosotros profundamente. Si no os abrís, incluso

las mejores cosas resultarán ineficaces, no os conmoverán Entonces, acercaos

a un arroyo. a una fuente que mana, y pensad que es la imagen de la

verdadera fuente de la vida que debe brotar y fluir en vosotros... Acercaos al

sol, contempladle, abriros a él para que despierte en vosotros el sol espiritual,

su calor, su luz... Acercaos a las flores para pedirles el secreto de su perfume,

y escuchad las para aprender a extraer, también vosotros, las quintaesencias

más perfumadas de vuestro corazón y de vuestra alma. . . Si estáis atentos

para no abriros más que a las influencias armónicas, hermosas y puras, seréis

una bendición para todos lo que se acerquen a vosotros.

 

LA INFLUENCIA DE LAS CREACIONES ARTÍSTICAS

Todo lo que el hombre ve u oye, afecta a su sistema nervioso, y si actualmente

tantas personas manifiestan perturbaciones psíquicas, es porque, cada vez

más, viven desordenadamente, torpemente. Incluso lo que debería unirles al

mundo de la armonía y de la belleza, el arte, ha dejado de cumplir su misión.

 

La poesía actualmente, no es más que una sucesión de palabras, en las que

cada cual encuentra el sentido que quiere; la música es un conjunto de ruidos

extravagantes, de ritmos violentos, desordenados; la pintura se compone de

líneas que salen en todas direcciones y colores como puestos

al azar. Todo esto influye muy negativamente en los hombres, haciéndoles

volver al caos. Elegid pues con cuidado los libros que leéis, la música que

escucháis, las imágenes o los espectáculos que veáis. Procurad no fijaros más

que en las obras de artistas verdaderamente inspirados por el Cielo, para que

podáis uniros a existencias que están más allá de vosotros. Comenzaréis así a

sentir y a vivir lo que han vivido esos creadores y, os sentiréis casi obligados,

incluso sin quererlo, a recorrer el camino que ellos recorrieron: os arrastrarán a

las regiones que han contemplado y explorado, y en esas regiones saborearéis

la verdadera vida.

 

UTILIZAD LOS OBJETOS CONCIENTEMENTE Y CON AMOR

¡ Cuántos aparatos, utensilios, objetos de todas clases tenéis que utilizar

diariamente! y la mayor parte de las veces los manejáis distraídamente, o

incluso empujándolos, maltratándolos. ¿Por qué no los cogéis conscientemente

y con amor? Aunque no aceptéis la idea de que la forma con que os servís de

los objetos puede actuar sobre ellos de forma nociva o benéfica, admitiréis que

actúa en todo caso sobre vosotros.

 

Haced la experiencia y veréis que derribar objetos no produce los mismos

efectos que servirse de ellos con amor. Cualquier cosa que hagamos, tenemos

que aprender a hacerla procurando introducir en nuestros gestos algo mejor,

algo más espiritual.

 

CONSAGRAD LOS LUGARES Y LOS OBJETOS

Tenéis una casa, un apartamento o por lo menos una habitación, y os servís

todos los días de cierto número de objetos. . . Estos objetos, estos habitáculos,

debéis consagrarlos a la Divinidad para que sólo sirvan para el bien. Pedid al

Cielo que os envíe la ayuda de espíritus luminosos para desembarazarlos de

todas las partículas e influencias negativas. Después consagradlos a una

virtud, a una entidad celeste, pidiéndoles que quieran habitar en esos lugares o

que impregnen esos objetos para que actúen favorablemente sobre vosotros

mismos, sobre vuestra familia, sobre la salud de vuestra mujer o vuestro

marido, sobre la de vuestros hijos, sobre su intelecto, su alma, su espíritu.

Acostumbraos a realizar estas prácticas y veréis cómo os sentís ayudado,

sostenido, reforzado.

 

DEJAMOS HUELLAS POR TODAS PARTES DONDE PASAMOS

Todo lo que hacemos en el transcurso de una jornada deja huellas en los

lugares que ocupamos. Son sellos, clichés, una memoria que queda ahí, fijada

en el plano etérico, sobre las paredes, los muebles, los objetos. No es

necesario tocar los objetos para dejar huellas en ellos; aunque no los toquéis,

las emanaciones de vuestro cuerpo mental se imprimen en ellos. Y en los

lugares por los que pasáis, en las personas con las que os relacionáis, dejáis

también huellas buenas o malas, luminosas o sombrías. Por eso es tan

importante trabajar con nuestros pensamientos y nuestros sentimientos para

mejorarlos, purificarlos, sabiendo que podemos hacer el bien o el mal no sólo

con los actos, sino con los pensamientos.

 

En todas partes, en cualquier lugar por el que paséis, esforzaos para no dejar

más que huellas de luz y de amor. Pasáis por un camino, por una calle:

bendecid ese camino o esa calle pidiendo que todos los que pasen por él

reciban la paz y la luz, que sean arrastrados por el buen camino, que vibren al

unísono con el mundo divino.

 

NUESTRA INFLUENCIA SOBRE LOS HOMBRES Y SOBRE TODA LA CREACIÓN

Los hombres raramente prestan atención a los efectos positivos o negativos

que producen los estados en los que se encuentran. Incluso con los seres que

quieren, demuestran su negligencia, su inconsciencia. Precisamente cuando un

hombre está triste y se siente desgraciado, es cuando va a visitar a su amada

y a abrazarla para consolarse; en sus besos le traspasa su pena, su desaliento:

pero eso le da igual, e incluso ni se da cuenta. ¡y cuántos padres hacen lo

mismo con sus hijos! Los hombres y las mujeres intercambian entre ellos sin

cesar, pero, ¿cómo son estos intercambios? Sólo Dios lo sabe, o más bien. ¡Los

diablos son quienes lo saben!

 

Cuando os sentís irritados, nerviosos o indispuestos, no os acerquéis a los

demás, sobre todo a los niños, y tampoco les deis nada porque con vuestra ira

y vuestra mala disposición les arrastráis hacia el lado negativo. Además,

cuando tengáis que preparar la comida, cuidad de no hacerlo en cualquier

estado, porque vuestros pensamientos, vuestros sentimientos impregnarán la

comida que vuestra familia y vuestros amigos van a absorber. Aprended a estar

atentos en todo lo que hacéis, desarrollando vuestra conciencia y vuestra

sensibilidad.

 

No hay que olvidar nunca que vuestros estados internos no os conciernen

únicamente a vosotros, sino que influyen también en los demás. Aunque

vosotros no lo sintáis muy claramente, estáis unidos a todos los miembros de

vuestra familia y de la sociedad, y cuando progresáis, todas las riquezas y las

luces que recibís se reflejan en estas personas a las que estáis unidos. Si

vosotros avanzáis, ellas también avanzan, Quizás no se dan cuenta, pero el

Cielo ve que progresan, y lo mismo ocurre cuando empezáis a ensombreceros,

a estar en peligro; vuestra familia y la sociedad, que están unidas a vosotros

,sufren debido a vuestras influencias nefastas. Así es como arrastramos a los

seres hacia el Cielo o hacia el Infierno. Sí, somos responsables de ello.

 

Entonces, ¿queréis ser útiles, ayudar a toda la humanidad, incluso a los

animales, a las plantas, a los árboles? . . Tratad de que vuestra vida sea cada

vez más espiritual, pues así, sutilmente, imperceptiblemente, arrastráis a toda

la creación hacia las alturas, atraéis bendiciones sobre todos los seres.

 

Última actualización el Lunes, 20 de Febrero de 2012 17:21
 

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