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La Ternura Divina. Del Libro de la Vida Verdadera (12 tomos) PDF Imprimir E-mail
Caminando hacia la Luz - Legado del Espíritu Santo para toda la Humanidad
Escrito por Libro de la Vida Verdadera (12 tomos)   
Martes, 21 de Diciembre de 2010 05:21

 

LA TERNURA DIVINA

Del Libro de la Vida Verdadera (12 tomos)


La humilde existencia terrena de María.


01-008.42 María, es la flor de huerto celestial, cuya esencia ha estado siempre en mi Espíritu.

01-008.43 ¿Veis esas flores que ocultan con humildad su belleza? Así fue y así es María: un inagotable caudal de belleza para el que sabe mirarla con limpidez y respeto, y un tesoro de bondad y de ternura para todos los seres.

01-008.46 María pasó por el mundo ocultando su esencia divina; sabía quién era ella y quién era su Hijo, y en vez de hacer ostentación de aquella gracia, se declaraba tan sólo una sierva del Altísimo, un instrumento de los designios del Señor.

12-360.28. Sabía María que iba a concebir a un Rey más poderoso y grande que todos los reyes de la Tierra, y ¿Acaso por ello se coronó reina entre la Humanidad?

12-360.29 ¿Sus labios acaso pregonaron por las plazas, por las calles, por los hogares humildes o en los palacios, que Ella iba a ser la Madre del Mesías, que el Unigénito del Padre iba a brotar de su seno? No, en verdad, pueblo, la más grande humildad, mansedumbre y gracia hubo en Ella y la promesa se cumplió, su corazón de madre humana fue dichoso y desde antes de dar a luz, en el instante y después, a lo largo de la vida del hijo, fue madre amantísima, que conocía espiritualmente el destino de Jesús, la misión que había de desempeñar entre los hombres y para que había venido. Jamás se opuso a ese destino, porque Ella era parte de la misma obra.

12-360.30. Si a veces derramó su llanto, era llanto de madre humana, era carne que sentía el dolor de su propia carne en el hijo. Mas ¿Fue discípula del Maestro, su Hijo? No, nada tenía María que aprender de Jesús. Ella estaba en el mismo Padre y había venido a encarnarse sólo para cumplir aquella hermosa y delicada misión y ¿Aquel corazón de Madre insigne se concretó a amar solamente a su Hijo amantísimo? No, en verdad. A través de aquel pequeño corazón humano, se manifestó el corazón maternal en consuelo y en palabras sublimes, en consejos y en caridades, en prodigios y en luz, en verdad. Jamás la ostentación fue en Ella, jamás turbó la palabra del Maestro, pero así como fue a los pies del pesebre que le sirvió de cuna, así fue a los pies de la cruz donde expiró el Hijo, el Maestro, dando el último suspiro en cuanto hombre.

12-360.31. Así cumplió Ella su destino de madre humana, dando un ejemplo sublime a todas las madres y a todos los hombres y para que Ella fuese tenida en cuenta por la humanidad, para que Ella fuese también amada y para que su ejemplo no se borrara del corazón de los hombres, el Maestro, sangrando en el madero, dedicó una de sus siete palabras a la Madre, diciéndole: “Madre, ¡He ahí a tu hijo!” y  diciendo al hijo, que en ese instante era Juan, el apóstol del Señor: “Hijo, ¡He ahí a tu Madre”.


María y Jesús


02-030.17 Muchas veces los hombres se han preguntado por qué Jesús aun después de haber sido crucificado se dejó ver de Magdalena la pecadora y después visitó a sus discípulos, y en cambio se ignora que Él hubiese visitado a su Madre, a lo cual os digo, que no era necesario que me manifestara ante María, de la misma manera que empleara con aquellos, porque la comunicación entre Cristo y María fue constante desde antes de que el mundo fuese.

02-030.18 A través de Jesús me manifesté a la humanidad, para salvar pecadores y me dejé contemplar por ellos después de la crucifixión, para avivar la fe de los que me necesitaban; mas en verdad os digo que María, mi, dulce Madre en cuanto hombre, no tuvo mancha que lavar, ni podía carecer de fe, porque Ella sabía quién era Cristo aun antes de ofrecerle su seno maternal.

02-030.19 No fue necesario que humanizara mi Espíritu para visitar a Aquélla que con la misma pureza y mansedumbre con la que me recibió en su seno, con esa misma me devolvió al Reino de donde llegué. Más ¿quién podía saber la forma en la que Yo le hablé en su soledad y la caricia divina con que la envolvió mi Espíritu?

02-030.20 Así doy contestación a los que me han formulado esta pregunta, pensando muchas veces que la primera visita de Jesús, debía de haber sido para su Madre.

02-030.21 Cuán diferente debía de ser la forma en que me manifestara a María, de la que utilicé para hacerme sentir por Magdalena y mis discípulos.


La virginidad de María


08-228.01. Sobre la cima de la montaña, donde se encuentra el Maestro, también está María, la Madre Universal; Aquella que se hizo mujer en el Segundo Tiempo para que se realizara el prodigio de la encarnación del Verbo Divino.

08-228.02. Mucho ha juzgado y escudriñado el hombre a María y también la forma en que Jesús vino al mundo, y esos juicios han desgarrado la vestidura de pureza del Espíritu Maternal, cuyo corazón ha derramado su sangre sobre el mundo.

08-228.03. Yo he venido en este tiempo descorrer los velos de lo desconocido, para alejar la duda del incrédulo y darle el conocimiento de las enseñanzas espirituales.

08-228.04. De mi verdad, que es como un camino, los hombres han hecho muchas veredas en las cuales, las más de las veces, se pierden. Y mientras unos buscan la intercesión de la Madre Celestial y otros la desconocen, su manto de amor y de ternura envuelve a todos eternamente.

08-228.05. Desde el principio de los tiempos revelé la existencia de la Madre Espiritual, de la que hablaron los profetas antes que Ella viniese al mundo.

08-221.03. María fue enviada para manifestar su virtud, su ejemplo y divinidad perfecta. No fue una mujer más entre la humanidad. Fue una mujer distinta y el mundo contempló su vida, conoció su manera de pensar y de sentír, supo de la pureza y gracia de su espíritu y cuerpo. Ella es ejemplo de sencillez, de humildad, abnegación y amor. Y a pesar de que su vida ha sido conocida por el mundo de aquel tiempo y de las siguientes generaciones, hay muchos que desconocen su virtud, su virginidad. No se explican el hecho de que haya sido virgen y madre y es que el hombre es incrédulo por naturaleza y no ha sabido juzgar las obras divinas con el espíritu preparado. Si estudiara las escrituras y analizara la encarnación de María y la vida de sus antecesores, llegaría a saber quién es Ella.

06-171.69 El amor tiernísimo de Dios para sus criaturas, no tiene forma, sin embargo, en el Segundo Tiempo tomó forma de mujer en María, la madre de Jesús.

06-171.70 Comprended que María, siempre ha existido, ya que su esencia, su amor, su ternura, siempre han estado en la Divinidad.

06-171.71 Sobre María ¡Cuántas teorías y confusiones han forjado los hombres! Sobre su maternidad, su concepción y su pureza ¡Cuánto han blasfemado!

06-171.72 El día que ellos comprendan en verdad esa pureza, se dirán: "Más nos valiera no haber nacido". Lágrimas de fuego quemarán su espíritu, entonces María les envolverá en su gracia, la divina Madre los protegerá con su manto y el Padre los perdonará diciéndoles con amor infinito: Velad y orad que os perdono y en vosotros perdono y bendigo al mundo.


El ejemplo de María para la mujer


08-225.46. Mujeres benditas: también vosotras formáis parte de mi apostolado. Entre el espíritu del varón y el vuestro no existe diferencia, aunque físicamente seáis distintos y también diferente la misión del uno y de la otra.

08-225.47. Tomad como Maestro de vuestro espíritu a Jesús y seguidle por la senda trazada por su amor; haced vuestra su palabra y abrazaos a su cruz..

08-225.48. Estoy hablando a vuestro espíritu con la misma palabra con que le hablo a los hombres, porque espiritualmente sois iguales. Sin embargo, cuando vuestro corazón de mujer busque un modelo a quien imitar; cuando necesitéis de ejemplos perfectos en qué apoyaros para perfeccionaros en la vida, recordad a María, observadla a lo largo de su jornada en la Tierra.

08-225.49. Fue la voluntad del Padre que la vida humilde de María, quedara escrita por mis discípulos, quienes la conocieron a través de sus obras y conversaron con ella.

08-225.50. Aquella vida, humilde para quien la conozca, fue luminosa desde su nacimiento hasta su final en el mundo. Muchas páginas de amorosa enseñanza escribió María con su humildad de espíritu, con su infinita ternura, con la pureza de su corazón, con su amor a la humanidad, que expresó con silencio, más que con palabras, ya que Ella sabía que quien venía a hablar a los hombres, era Cristo.

08-225.51.El espíritu de María era la misma ternura emanada del Padre para dar a la humanidad el ejemplo perfecto de humildad, de obediencia y mansedumbre. Su paso por el mundo fue estela de luz. Su vida fue sencilla, elevada y pura, en Ella se cumplían las profecías que anunciaban que el Mesías nacería de una virgen.

08-225.52. Sólo Ella podía haber llevado en su seno la semillas de Dios; solo Ella era digna de quedar después de quedar cumplida su misión ante Jesús, como Madre espiritual de la humanidad.

08-225.53. Por ello es María vuestro modelo perfecto, mujeres, pero buscadla e imitadla en su silencio, en sus obras de humildad, de infinita renunciación por amor a los necesitados; en su dolor callado, en su ternura que todo lo perdona y en su amor que es intercesión, consuelo y dulce compañía.

08-225.54. Doncellas, esposas, madres, huérfanas o viudas, mujeres solas que tenéis el corazón traspasado por el dolor, nombrad a María vuestra dulce y solícita Madre, llamadla con el pensamiento, recibidla con el espíritu y sentidla con el corazón.


María como intercesora, consoladora y co-salvadora de la humanidad


01-008.47 María pasó por el mundo en silencio, pero llenando de paz los corazones, intercediendo por los necesitados, orando por todos y finalmente derramando sus lágrimas de perdón y de piedad sobre la ignorancia y la maldad de los hombres. ¿Por qué no buscar a María si queréis llegar al Señor, si a través de Ella recibisteis a Jesús? ¿No estuvieron juntos Madre e Hijo en la hora suprema de la muerte del Salvador? ¿No se mezclaron en aquel instante la sangre del Hijo, con las lágrimas de la Madre?

11-320.68. Yo había legado al mundo, desde la cruz, el Libro de la Vida y la sabiduría espiritual. Un libro para ser analizado y comprendido por los hombres a lo largo de los siglos, de las eras y los tiempos. Por eso dije a María, estremecida de dolor a los pies de la cruz: "Mujer, he ahí a tu hijo", señalándole con la mirada a Juan, quien representaba en ese instante a la humanidad, pero a la humanidad convertida en el buen discípulo de Cristo a la humanidad espiritualizada.

11-320.69. A Juan también le hablé diciéndole: "Hijo: he ahí a tu Madre". Palabras que ahora voy a explicaros.

11-320.70. María representa la pureza, la obediencia, la fe, la ternura y la humildad. Cada una de esas virtudes es un peldaño de la escala por donde Yo descendí al mundo para hacerme hombre en el seno de aquella mujer santa y pura.

11-320.71. Esa ternura, esa pureza y ese amor, son el seno divino, donde la semilla de la vida es fecunda.

11-320.72. Esa escala, por la que Yo descendí a vosotros para hacerme hombre y habitar con mis hijos, es la misma que os presento para que a través de ella ascendáis hacia Mí, transformándoos de hombres en espíritus de luz.

11-320.73. María es la escala, María es el seno materno. Buscadla a ella y me encontraréis a Mí.

04-094.73 Os dejé a María a los pies de la cruz, sobre el monte que recogió mi sangre y las lágrimas de la Madre. Ahí quedó ella esperando a sus hijos, porque será ella quien aparte de sus hombres la cruz y les señale el camino de la gloria.

05-140.44 El mensaje de María fue de consuelo de ternura, de humildad y esperanza. Hubo de venir a la tierra para dar a conocer su esencia maternal, ofreciendo su seno virginal para que en él encarnara el Verbo; mas no terminó su misión ahí. Más allá de este mundo estaba su verdadera morada, aquella desde la cual Ella puede extender un manto de piedad y de ternura sobre todos sus hijos, desde donde puede seguir los pasos de los perdidos y derramar su consuelo celestial en los que sufren.

05-140.45 Muchos siglos antes de que María descendiese al mundo a cumplir un divino destino, encarnando en una mujer, un profeta de Dios la anunció; por él sabíais que una virgen concebiría y daría a luz un hijo, el cual sería llamado Emmanuel, es decir, Dios con vosotros.

05-140.46 En María, mujer sin mancha, en quien descendió el Espíritu de la ternura celestial, se cumplió la divina promesa anunciada por el profeta.

05-140.47 Desde entonces el mundo la conoce, y los hombres y los pueblos pronuncian con, amor su nombre y en su dolor la buscan como Madre.

05-140.48 Madre de dolores la llamáis, porque sabéis que el mundo clavó en su corazón la espada de, dolor, y de vuestra mente no se aparta aquel rostro doliente y aquella expresión de tristeza infinita.

05-140.49 Hoy quiero deciros que apartéis de vuestro corazón eterna imagen del dolor y en su lugar penséis en María como la Madre dulce, sonriente y amorosa que trabaja espiritualmente ayudando a todas sus criaturas a elevarse por el camino trazado por el Maestro.

05-140.50 ¿Véis cómo la misión de María no se concretó a la maternidad en la tierra? También su manifestación del Segundo Tiempo no fue única, sino que a Ella le está reservado un nuevo tiempo, en el que hablará de Espíritu a espíritu a la humanidad.

05-140.51 Mi discípulo Juan, profeta y viviente, contempló en su éxtasis una mujer vestida del sol, una virgen radiante de luz.

05-140.52 Esa mujer, esa virgen, es María, la que volverá a concebir en su seno, no a un nuevo Redentor, sino a un mundo de hombres que en Ella se sustenten de amor, de fe y de humildad, para seguir las divinas huellas de Cristo, el Maestro de toda perfección. El profeta vio como aquella, mujer padecía como si fuese a dar a luz, y ese dolor era el de la purificación de los hombres, el de la expiación de los espíritus; pasado el dolor, la luz se hará en los hombres y la alegría llenará el Espíritu de vuestra Madre Universal.


La naturaleza Divina de María


05-141.63 El manto de vuestra Madre Celestial ha hecho sombra al mundo desde la eternidad, cubriendo con amor a mis hijos que lo son de Ella. María, Espíritu, no nació en el mundo; su esencia maternal ha sido siempre de Mí.

05-141.64 Ella es la esposa de mi pureza, de mi santidad; es mi Hija al hacerse mujer y mi Madre al concebir al Verbo encarnado.

08-221.04. María es esencialmente divina, su espíritu es uno con el Padre y con el hijo, ¿Por qué juzgarla humana, si fue la hija predilecta, anunciada a la humanidad desde el principio de los tiempos como la criatura en quien se encarnaría el Verbo Divino?

08-221.05. Entonces ¿Por qué blasfema el hombre y duda de mi poder y escudriña sin respeto mis obras? Es que no ha profundizado en mi enseñanza divina, no ha meditado en lo que hablan las escrituras, ni acepta mi voluntad.

08-221.06. Hoy, en el Tercer Tiempo. También duda de que Ella venga a comunicarse con los hombres y Yo os digo que tiene participación en todas mis obras porque es la representación del amor más tierno que se alberga en mi Espíritu Divino.

12-352.76. María es el espíritu fundido de tal manera a la Divinidad, que constituye una de sus partes como lo son sus tres fases: El Padre, el Verbo y la luz del Espíritu santo. Así María es el Espíritu de Dios que se manifiesta y representa la ternura divina.

09-263.30 Cuántos también esperan llegar a la altura de los cielos para conocer a María, a la que siempre imaginan en la forma humana de la mujer que fue en el mundo, madre de Cristo en cuanto hombre y que representan como reina en un trono, hermosa y potente, mas Yo os digo que no sigáis dando forma en vuestra mente a lo divino. María vuestra Madre espiritual existe, pero no tiene forma de mujer ni ninguna otra forma. Ella es la santa y dulce ternura cuya caridad se extiende en lo infinito. Ella reina en los espíritus y su reinado es el de la humildad, de la caridad y la pureza, pero no tiene trono, según lo imaginan los hombres. Es hermosa, pero con una hermosura que no podéis expresar ni imaginar con el rostro más bello. Su hermosura es celestial y lo celestial nunca lo alcanzaréis a comprender.


La irradiación universal de María


06-145.10 María, vuestra Madre Universal, está en Mí, y es ella quien otorga las más tiernas caricias a sus criaturas muy amadas, ha estado en vuestro corazón para dejar en él su paz y la preparación de un santuario. María vela por el mundo y extiende sus alas como alondra, para cubrirlo de un polo al otro.

04-110.62 En mi Divinidad existe el amor de intercesión, es María. ¡Cuántos corazones que permanecían cerrados a la fe, se han abierto por ella al arrepentimiento y al amor! Su esencia maternal está en toda la creación, es sentida por todos y sin embargo hay quienes contemplándola la nieguen.

05-115.15 Los que niegan la divina Maternidad de María desconocen una de las más hermosas revelaciones que la Divinidad ha hecho a los hombres.

05-115.16 Los que reconocen la Divinidad de Cristo y niegan a María, no saben que se están privando de poseer la esencia más tierna y dulce que existe en mi Divinidad.

05-115.17 ¡Cuántos hay que creyendo conocer las escrituras, nada conocen, porque nada han entendido! y cuántos hay que creyendo haber encontrado el lenguaje de la creación, viven confundidos!

05-115.18 El Espíritu Maternal palpita dulcemente en todos los seres, Podéis contemplar su imagen a cada paso. Su divina ternura, ha caído como semilla bendita en el corazón de todas las criaturas y cada reino de la naturaleza es un testimonio vivo de Ella, y cada corazón de madre es un altar elevado ante aquel gran amor; María fue una flor divina y el fruto fue Jesús.


Última actualización el Martes, 21 de Diciembre de 2010 09:34
 

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